Dos días.

¿Sabéis qué es lo peor de hacer un Erasmus?

Es imposible explicar en qué ha consistido tu Erasmus: un país nuevo, una ciudad nueva, un idioma desconocido. Tú, ahí en medio, perdido. Te encuentras con gente también perdida, por suerte te relacionas fácilmente: os ayudáis unos a otros, la situación es idónea para forjar una amistad. Vas conociendo mejor a mucha gente, de la cual aprendes muchísimo. Y también a gente autóctona. Nunca llegas a conocerlos del todo: te sorprenden continuamente. Día a día aprendes nuevas cosas, sigues profundizando en las personas. Desarrollas mucho el sentido de la supervivencia, el compañerismo, y la amistad.

Ya no estás solo. Vives situaciones que nunca te habrías imaginado. Compartes fiestas, compartes viajes, compartes momentos especiales. Eres feliz con esa gente. Sí, con esa gente especial, en ese lugar lejano, en ese periodo de tiempo. Tu gente, tu lugar, tu momento: eso es tu Erasmus. Es imposible explicar tu experiencia, por más fotos que cuelgues en internet o más entradas que escribas; nadie va a comprender una fracción de lo que has vivido.

Llega un momento en que se empieza a marchar gente, organizáis las primeras fiestas de despedida. Pasan los días, los echas en falta. Se acerca el final del curso, cada vez te despides de más amigos. Echas de menos a aquellas personas que ya han vuelto a su país.

Hasta que llega un momento en que te tienes que ir tú. Te tienes que despedir de todo el mundo, de personas con la que has compartido muy buenos momentos, y que es posible que no vuelvas a ver. No es verdad, piensas, haremos todo lo posible para volver a encontrarnos. Pero ya no será lo mismo, y temes que con el paso del tiempo surjan imprevistos que os impidan volver a juntaros. Inevitablemente cada uno deberá seguir su camino.

Es imposible explicar el dolor que se siente al despedirte, al separarte de tu gente. Te hacías la idea, pero ni te lo podías llegar a imaginar. Encontrarte lo que has encontrado ha sido una sorpresa, y perderlo va a ser un golpe muy duro. Te toca volver a tu país. Sin ellos.

Lo peor de hacer un Erasmus es que tiene fecha de caducidad. Es una putada.